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Entre 3 y 5 niños por aula conviven con déficit de atención.


Publicado el: 08-12-2017

Un niño que tenga bajo rendimiento académico, debido a su desorganización, impulsividad y distracción, es comúnmente etiquetado como flojo o irresponsable por su entorno directo. Los padres y maestros, informantes directos sobre el comportamiento del pequeño, generalmente no tienen conocimientos sobre el TDAH y establecen juicios de valor injustos sobre la persona, condenándola al fracaso escolar

La realidad de la existencia del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad -TDAH- en la población venezolana es preocupante, y su relación con los problemas académicos que presentan los niños que lo padecen, somete a juicio a los sistemas educativos del país y su conveniencia ante quienes padecen este trastorno. Según el estudio marabino realizado por los doctores Joaquín Peña y Cecilia Montiel, en el que se analizaron 1.141 niños del Municipio Maracaibo en el Estado Zulia, la prevalencía del TDAH es del 7%, lo que equivale a entre 3 y 5 escolares por cada salón de clase.

Las características fundamentales de este trastorno neurobiológico son las dificultades para mantener la atención, concentrarse en una tarea que debe ser concluida en un lapso determinado, y el deterioro en las relaciones personales, sea por la impulsividad o la hiperactividad en algunos casos. Con frecuencia, estos signos pueden observarse en la primera infancia, cuando el niño es propenso a tener accidentes, llora mucho, es impulsivo o desarrolla una excesiva actividad motora.

Pero es en la escuela, cuando empieza a interactuar con sus pares o a adquirir responsabilidades, el momento en el que se evidencian más los síntomas y sus consecuencias. “En nuestro estudio, observamos diferencias entre los casos comunicados por los padres y los comunicados por los maestros, siendo el hogar el lugar de entorno que registraba una mayor proporción.

Sin embargo, notamos con preocupación que ambos grupos tenían un cierto rechazo a que los niños recibieran medicación, debido a la responsabilidad de los horarios -muchas veces tienen que suministrarla durante las clases- e incluso por no querer asumir el problema en la familia”, refiere la doctora Montiel.

Atención con los desatentos

EL TDAH es un problema que afecta no sólo a los niños, pues ahora se sabe que muchos síntomas continúan en la adolescencia e incluso en la edad adulta. Las graves consecuencias que se generan en un individuo con este padecimiento, van desde la desadaptación, problemas emocionales, abandono de los estudios, el deterioro en las relaciones personales y hasta el consumo de drogas.

En los adultos se evidencia una mayor tendencia a sufrir accidentes de tránsito, depresión, limitaciones en el desempeño del trabajo y divorcios. Las comorbilidad del 21% observada en los resultados del estudio marabino, le agrega importancia a la necesidad de una diferenciación cuando se establece un diagnóstico, pues muchas veces el TDA/H pasa inadvertido al confundirse con otros trastornos como el oposicional desafiante, el disocial, el de la articulación del lenguaje y los tics.

Asimismo, los factores culturales, genéticos o ambientales hallados en esta investigación, sugieren algunos aspectos que deben ser tomados en cuenta para entender la realidad de este trastorno. Un ejemplo se da en el hecho de que muchas madres de niños con TDAH eran fumadoras, lo que establece una relación con las alteraciones que sufre el cerebro del bebé mientras se está formando en el útero materno.

Finalmente, acotó el doctor Peña, que estos individuos tienen un coeficiente intelectual normal y, a veces, bajo. Algunos casos excepcionales sobre registros de personajes históricos que muy probablemente padecieron déficit de atención, como Albert Einsten o Leonardo Da Vinci, representan un porcentaje mínimo y no común. No obstante, esto es una señal de que no todo está perdido cuando se tiene este trastorno y menos si se tiene un diagnóstico precoz y un tratamiento corrector a tiempo.

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