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¿Qué son los opioides y cómo prevenirlos?


Publicado el: 22-05-2018

Los opioides se recetan frecuentemente por sus propiedades efectivas analgésicas de aliviar el dolor. Los medicamentos que pertenecen a esta clase a veces conocidos como narcóticos incluyen la morfina, codeína, y otras drogas analgésicas. Por ejemplo, la morfina se utiliza a menudo antes y después de la cirugía para aliviar un dolor severo. La codeína, por ser menos eficaz que la morfina, se utiliza para dolores menos agudos.

Otros ejemplos de opioides que se pueden recetar para aliviar el dolor incluyen la oxicodona (OxyContin), propoxifeno (Darvon), hidrocodona (Vicodin) e hidromorfona (Dilaudid), así como la meperidina (Demerol) que se usa menos debido a sus efectos secundarios. Además de sus propiedades analgésicas, algunas de estas drogas, por ejemplo, la codeína y el difenoxilato (Lomotil), pueden ser utilizadas para aliviar la tos y la diarrea.

¿Cómo afecta al cerebro y al cuerpo?

Los opioides actúan adhiriéndose a proteínas específicas llamadas receptores de opioides, que se encuentran en el cerebro, la médula espinal, y el tracto gastrointestinal. Cuando estas drogas se adhieren a ciertos receptores de opioides, pueden bloquear la transmisión de los mensajes de dolor al cerebro. Además, los opioides pueden producir somnolencia, causar constipación, y dependiendo de la cantidad de la droga que se ha tomado, depresión respiratoria. Los opioides también pueden causar euforia porque afectan las regiones del cerebro que controlan lo que percibimos como placer.

¿Cuales son las posibles consecuencias?

El uso habitual de los opioides puede resultar en una tolerancia a estas drogas, lo que significa que los usuarios tendrán que utilizar dosis mayores para lograr los mismos efectos iniciales. El uso a largo plazo también puede llevar a la dependencia física y a la adicción, es decir, que el cuerpo se adapta a la presencia de la droga y si su uso se reduce o se suspende, ocurren síntomas del síndrome de abstinencia. Los síntomas del síndrome de abstinencia incluyen desasosiego, dolores musculares y de los huesos, insomnio, diarrea, vómito, accesos repentinos de escalofríos con erizamiento de la piel ("cold turkey") y movimientos involuntarios de las piernas. Por último, una sola dosis grande de un opioide puede causar una severa depresión respiratoria que puede conducir a la muerte. Sin embargo, muchos estudios demuestran que el uso médico de opioides analgésicos debidamente administrados es seguro y rara vez causa adicción clínica, la que se define como el uso compulsivo, frecuentemente incontrolable, de las drogas. Los opioides, si se toman exactamente como se indica en la prescripción, pueden usarse para manejar el dolor eficazmente.<br><br>

Cómo prevenir y detectar el abuso de los medicamentos de prescripción:

Aunque la mayoría de los pacientes utilizan los medicamentos de la manera indicada, el abuso y la adicción a las drogas de prescripción constituyen un problema de salud pública para muchos norteamericanos. Sin embargo, las personas que utilizan los analgésicos, los depresores del SNC o los estimulantes rara vez se vuelven adictas si los toman de acuerdo a las indicaciones médicas. El riesgo de la adicción existe cuando estos medicamentos son utilizados de manera diferente a la prescrita. Los profesionales de la salud, como los médicos de familia, las enfermeras y los farmacéuticos, al igual que los pacientes, pueden desempeñar un papel en la prevención y la detección del abuso de los medicamentos de prescripción.

¿Cómo tratar la adicción ?

Hay varias opciones disponibles para el tratamiento efectivo de la adicción a los opioides de prescripción. Estas opciones se derivan de la experiencia y de las investigaciones relacionadas con el tratamiento de la adicción a la heroína. Estas opciones incluyen medicamentos como la metadona y el LAAM (levo-alfa-acetilmetadol) y enfoques que utilizan la terapia de la conducta.

Un precursor útil al tratamiento a largo plazo de la adicción a los opioides es la desintoxicación. La desintoxicación en sí no es un tratamiento para la adicción a los opioides. Más bien su objetivo primordial es el de aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia mientras que el paciente se ajusta a no usar drogas. Para ser efectiva, la desintoxicación deberá preceder a un tratamiento a largo plazo que requiera la abstinencia completa o que incorpore un medicamento, como la metadona, al plan de tratamiento.

AVISO LEGAL

Toda la información que se brinda en esta nota está destinada al conocimiento general. En ningún caso sustituye el asesoramiento de un médico. No olvide consultar a su médico ante cualquier duda que pudiera tener con relación a su estado de salud.

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