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El amor podría realmente ser ciego, tanto si se trata del amor por un recién nacido o por su padre, según unos científicos británicos. Una serie de tomografías mostraron que los cerebros de las madres jóvenes se encendieron de la misma manera cuando miraban a sus bebés que los cerebros de personas que observaban imágenes de sus amantes.

El amor maternal afecta al cerebro como un idilio


Publicado el: 04-12-2017

El amor podría realmente ser ciego, tanto si se trata del amor por un recién nacido o por su padre, según unos científicos británicos. Una serie de tomografías mostraron que los cerebros de las madres jóvenes se encendieron de la misma manera cuando miraban a sus bebés que los cerebros de personas que observaban imágenes de sus amantes.

Y la región activada también tiene su interés, ya que se trata de un área conocida como sistema de recompensa.

Algunas partes del cerebro también se desconectaron cuando se miraba a un amante, esposo o niño, y ése era el sistema que interviene en la creación de juicios negativos, dijo el equipo de University College London (UCL).

En un artículo publicado en el periódico NeuroImage, los científicos dijeron que sus hallazgos sugieren que, en cierto grado, el amor es realmente ciego a las faltas.

"Tanto el amor maternal como el romántico son experiencias muy gratificantes que están vinculadas con la perpetuación de la especie y, en consecuencia, tienen una función biológica estrechamente ligada de crucial importancia evolucionista", dijo Andreas Bartels, del Wellcome Department of Imaging Neuroscience de UCL, que dirigió el estudio.

Su equipo escaneó los cerebros de 20 madres jóvenes usando imágenes de resonancia magnética funcional, que puede mostrar la actividad cerebral mientras ésta ocurre.

El equipo ya había documentado la respuesta cerebral de personas al ver imágenes de sus amantes.

A las madres jóvenes se les mostraron fotos de sus hijos, de niños que conocían y de amigos adultos, para asegurarse de que el sentimiento de familiaridad y amistad no se interferían.

Había un patrón especial cuando las madres veían a sus bebés, y parte de ese patrón también se daba cuando la gente veía a sus amantes, según Bartels y su colega Semir Zeki.

Las áreas activadas eran neuronas conocidas por su sensibilidad a la oxitocina, un químico portador de mensajes vinculado con sensaciones como la euforia, el placer y el amor.

Eso explica el "poder del amor para motivar y alegrar", escribieron los investigadores.

Las áreas desactivadas incluían las involucradas en los juicios negativos y el pensamiento crítico.

"Nuestra investigación nos permite concluir que el cariño humano utiliza un mecanismo simétrico", escribieron.

En alianza con WASHINGTON (Reuters)